
J.R.Z. son las iniciales de la mujer que esta madrugada ha sido asesinada por su marido, se inicia así una lista que ya es hoy demasiado larga, y que aunque se ha reducido en los últimos años, aún nos arroja cifras sonronjantes.
Sin embargo, seguimos envueltos-envueltas en el debate de aquellos que se empecinan en atacar la Ley Integral contra la Violencia hacia las mujeres. Una postura que se mantiene negando el pasado, el de las desigualdades legales, sociales y culturales en las que se han desarrollado las relaciones hombre-mujer y que son el soporte para que algunos hombres ejerzan la dominación a través de la violencia.
Que la violencia machista no fuese un asunto público y se ocultase incluso por las propias mujeres no significa que no existiese. De la misma manera que en la actualidad conocemos solo los casos más brutales de la violencia pero muchas mujeres siguen viviendo una relación en la que su agresor intenta convencerlas de que la violencia es una demostración de amor.
Declaraciones como las del Magistrado Serrano y quienes “presto” han salido a defender su posición, son la reacción ante una sociedad que actua frente a la violencia de género y es más, actúa contra los pilares que la sostienen.
Uno de los argumentos más comunes contra la Ley Integral contra la Violencia de Género son las denuncias falsas que buscarían un mejor posicionamiento cuando no la venganza de la mujer hacia su ex pareja en un proceso de divorcio. Una de las mayores muestras de este dislate lo tenemos en el denominado Sindrome de Alienación Parental (SAP).
Lo cierto es que que estudios del Consejo General del Poder Judicial sobre las denuncias por malos tratos afirman que: defender que las mujeres denuncian malos tratos en falso es “negar la evidencia de los datos” porque no sólo las sucesivas memorias anuales de la Fiscalía General del Estado han demostrado lo contrario, sino que el análisis de las sentencias dictadas no ha encontrado evidencia de esta práctica.”
Quizás en quienes creen en frases como la de Pitágoras: Hay un principio bueno, que ha creado el orden, la luz y el hombre, y un principio malo, que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer, tenga base la insistencia de que esta Ley incita a la denuncia falsa. Sin embargo, ¿no existen denuncias falsas en otros delitos o casos? ¿porque no se nos está insistiendo permanentemente en ello? Los datos que en 2008 facilitó Amalia Fernández Doyagüe, vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis indican que “Las denuncias falsas rondan el 9% en todos los delitos, pero en violencia de género no llegan al 4%”.
Si existe una denuncia falsa, deben ser jueces y juezas quienes actúen y lo hagan con determinación contra quien se intenta aprovechar de la dolosa situación que están viviendo miles de mujeres en nuestro país. Máxime cuando en su acción se están escudando quienes insisten en atacar de forma permanente esta Ley.
Por el contrario mi experiencia me dice que demostrar un maltrato no es fácil y que las mujeres se ven sometidas a enormes presiones que en muchos casos las lleva a retirar las denuncias. Teniendo en cuenta que de las mujeres 55 mujeres que fueron asesinadas en 2009 solo 13 habían solicitado protección, se deben medir mucho las declaraciones sobre este tema para que ninguna mujer se piense si acudir o no a la justicia porque crea que no va a ser escuchada o que será tachada de falsa. Las mujeres deben saber que el sistema judicial funciona y pueden y deben acudir para obtener protección.
Porque solo hemos vivido tres días de este nuevo año.
Imagen 25 de Noviembre de Macfacizar
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