Igualdad

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El machismo mata, empobrece y atonta, por ese orden.

Amelia Valcaárcel

La casualidad ha querido que el 8 de marzo, día internacional de las mujeres, coincida con la celebración de carnaval. Las compañeras de Gijón tomaron ayer las calles para homenajear a las sufragistas, era más que un disfraz, una muestra de respeto, sabiendo que nuestro presente ha sido la consecuencia de la lucha de muchas mujeres a lo largo de la Historia. Hoy, otros y otras querrán hacernos creer que la igualdad de oportunidades forma parte de su agenda, no están celebrando el carnaval, tan sólo es una demostración más de su hipocresía: recurso de la Ley de Igualdad, sobre la Ley contra la Violencia de Género y recurso de la Ley de Salud Sexual.

Gracias a Elena por el video

Es sin duda la imagen de la toma de posesión del nuevo gobierno. Es un gobierno con más mujeres que hombres. Mujeres jóvenes que asumen nuevas responsabilidades. Mientras quienes creemos en un país moderno nos felicitamos por ello, las nubes negras se han asomado para mostrar todo tipo de prejuicios.

Video: Informativos Telecinco

Este libro es el trabajo de suficiencia investigadora de Rebeca Fernández (1976), tras terminar el Doctorado de Estudios de la Mujer de la Universidad de Oviedo. El retó que se marcó no era fácil, pero sí necesario y más en Avilés: devolver a su sitio aquellos nombres de mujeres que fueron silenciados o borrados de la Historia.

Rebeca elige una época convulsa pero a la vez fascinante, las primeras cuatro décadas del siglo veinte, en la que se viven dos guerras mundiales, la revolución rusa y la guerra civil española. Una etapa llena de avances sociales y de conflictos políticos.

En España, antes del triunfo del fascismo que impondrá el modelo de mujer “ángel del hogar”,  se vivieron años de importantes avances sociales para las mujeres, se legalizó el divorcio, se dio acceso a la educación en igualdad, la creatividad artística, la apertura a Europa, el derecho al voto,…

Precisamente los valores que triunfan tras la guerra civil, eliminan de nuestra Historia a las mujeres más valientes, las más modernas, las que como titula el libro vivieron a contracorriente.

Son las maestras, las que impulsaron que las niñas estudiaran matemáticas, lengua, ciencias, maestras republicanas, perseguidas y represariadas. Mujeres pintoras, fotógrafas y escritoras, en una ciudad Avilés, en que se desarrolla un importante movimiento cultural, que le valió el nombre de Atenas del Norte.

Y las que militaban en partidos políticos, sindicatos y organizaciones de mujeres, las que ocuparon cargos públicos e institucionales durante la II República, y sufrieron las mayores persecuciones. Por último, las niñas de la guerra, las de la infancia robada, abocadas al exilio, muchas de ellas nunca volvieron a encontrarse con sus padres.

En definitiva Rebeca pone sobre el papel, las historias que hasta ahora estaban en la memoria de sus protagonistas y sus familias, para que las conozcamos y sobre todo para que no se borren de la Historia. Y lo hace con naturalidad y sencillez como es ella, con el mimo y la ternura de quién desenmaraña una madeja intentado no romper el hilo.

La dedicatoria de la autora: A todas las mujeres que nos precedieron y lucharon a contracorriente. A las que no aparecen en el libro porque sus historias se diluyeron en el silencio.

Editorial KRK. Colección Alternativas.

Foto: Pablo Pando

En la Calle de La Ferrería estaba ubicada la Casa del Pueblo de Avilés durante la II República

Martin Luther King, premio Nobel de la Paz en 1964, fue asesinado antes de la marcha del 4 de abril de 1968, hace cuarenta años, en el balcón del Lorraine Motel en Memphis.

Ese día se preparaba para liderar una marcha local en ayuda del sindicato de basureros negros de la ciudad. James Earl Ray se declaró autor del asesinato y fue a la cárcel.

Creo que fue con motivo de la celebración del 25 de noviembre de 2006 en que la Fundación Mujeres lanzó la campaña !Qué no te mande flores¡. Era un mensaje para aquellas mujeres que tras los golpes, volvían a perdonar, esperando que el cambiase, disfrutando de ese periodo calmo que precede a una nueva tempestad.

Los informativos nos arrojan cada semana la realidad de mujeres que pensaron que a pesar de los gritos, los insultos o las palizas aquel con el que habían compartido su vida, sus sueños y que era el padre de sus hijos jamás se atrevería a cruzar la línea de acabar con su vida. La realidad es tozuda y ellos sus asesinos.

Pero existe también otra historia que se repite. La de aquella mujer que nunca fue golpeada, la que nunca había expresado miedo, ni hablado de agresiones y que se encuentra sin embargo con otra realidad mortal. Se trata de mujeres que deciden acabar con una relación en la que no están a gusto. Quizás si aplicásemos el sensómetro de malos tratos que incluía la campaña “El amor no es la ostia” descubriríamos en esa relación, intento de control, intimidaciones, celos y obsesiones, que por si solos pueden no hacernos sospechar lo que esconde detrás.

Lo cierto es que la ruptura de una relación se muestra como un factor de riesgo importante, pero ya no solo cuando se produce tras una relación de violencia, sino también en las que el machismo se muestra de forma más sutil.

Debemos aprender a romper nuestras relaciones sentimentales, las violentas no dejando huecos en nuestros sentimientos, ni puertas abiertas por donde se cuele nuestro verdugo. Aquellas, donde se muestra la microviolencia, no viviendo sola la ruptura, alertando a nuestro entorno a la primera muestra de agresividad o no aceptación.

Hoy he participado en otra concentración en repulsa por el asesinato de una mujer. La libertad de las mujeres no puede tener un precio tan alto.