
El pasado 8 de septiembre el arzobispo de Oviedo arremetía en la homilía que pronunciaba en la Basílica de Covadonga contra “la demagogia feminista” por atacar ésta a la familia.
No es la primera vez que las hijas de Eva que no aceptamos los roles tradicionales somos culpadas por los representantes de esta arcaica institución de la demonización del mundo.
Si además opinamos como hizo el Presidente del Principado de Asturias al declarar que sus gobiernos se han caracterizado por “apoyo a la familia, apoyo a la mujer en sus justos derechos y apoyo a la vida”, la derecha política sale en defensa de los representantes de la Iglesia y afirman como hizo el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo que el Presidente no tiene derecho a replicar al arzobispo. ¿Hay un halo divino que le envuelve?.
El arzobispo como mucho otros miembros de la Iglesia utilizan sus púlpitos para hacer politica ¿y no pueden ser contestados? En que punto se olvida Gabino de la libertad de expresión.
Pero la derecha se ha atrevido a más. Tanto Gabino de Lorenzo como el presidente del PP asturiano, Ovidio Sánchez, afirman que si no se es creyente no se debería ir a misa.
Ahora nos critican que vayamos y hace unos años el Partido Popular nos criticaban porque no ibamos. Si vamos a misa es porque antes hemos recibido una invitación para hacerlo, como la que la cofradía del bollo hace todos los años a los miembros de la Corporación municipal con motivo de la misa de San Agustín
Lo hacemos porque es una acto más que forma parte de las celebraciones de una ciudad o región; el que organizan un grupo concreto de ciudadanos y ciudadanas, del mismo modo que acudimos a los que organizan otros colectivos por el mismo motivo. Y mantenemos siempre una actitud de profundo respeto a las creencias de quienes acuden, que deberíamos empezar a exigir para nosotr@s.
Sobre este tema: A Dios rogando y con el mazo dando a las mujeres de Nieves Álvarez
Imagen de la Basílica de Covadonga de Javier Cuchí



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