
Ha sido una satisfacción conocer el fallo de la sentencia del Tribunal Supremo sobre la objeción a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Se pone así punto y final a una polémica esteril, zafia y falsa creada por los sectores más radicales del Partido Popular y jaleados por los más ultras de la Iglesia Católica o de organizaciones como el Foro de la Familia que preside Benigno Blanco.
Con la sentencia del Tribunal Supremo que equipara Educación para la Ciudadanía a cualquier otra asignatura se pone fin a la utilización política que a intentado convertirla en una arma arrojadiza. Podremos por fin poner sobre la mesa los asuntos que realmente preocupan en la educación en este país: la modernización de la Formación Profesional, las becas, la lucha contra el absentismo y el abandono escolar, la erradicación de actitudes violentas, el 0 a 3,….
Es absolutamente incomprensible la actitud que el Partido Popular ha mantenido sobre este asunto, en especial en Comunidades Autónomas como la madrileña o la valenciana, donde han promulgado desde ofrecimientos de aprobar sin ir a clase hasta impartir la enseñanza en inglés. ¿Por qué esa oposición a que nuestros adolescentes introdujeran aprendizajes sobre el rechazo a las dicriminaciones, a favor de la igualdad de oportunidades y el respeto a los derechos humanos?. ¿O ampliasen conocimientos sobre el funcionamiento de los Estado democráticos y de los organismos internacionales?. Es tanto como negar el avance hacia una sociedad más democrática y tolerante. En fin, ellos sabrán.
Dibujo Niñas jugando al fútbol de Asor






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