Bajo los árboles ahora sin hojas, Woody Allen rodó una de las escenas de su última película Vicky Cristina Barcelona. Aunque lo que es en realidad la entrada de una iglesia, se transformó por la magia del cine en una cafeteria.
En 1964, Ernesto “Che” Guevara viaja a Nueva York como Ministro de Industria del Gobierno cubano para intervenir en la Asamblea General de las Naciones Unidas y concede una entrevista a una cadena de televisión. Es imagen en blanco y negro. El color irá intercalándose para profundizar en la vida del Che desde su encuentro en México con Fidel Castro hasta su salida de Santa Clara para entrar triunfal en La Habana.
La interpretación de Benicio del Toro, mimetiza de forma perfecta las imágenes de la película con las reales que han llegado hasta nuestros días. La manera de sujetar el habano, de soltar el humo, de entonar el discurso, es extraordinaria.
La parte de la historia que nos relata la vida en Sierra Maestra y la lucha armada, nos muestra la faceta más humana: en la agonía del asma, en su afán por enseñar a leer y a escribir a los campesinos,… Sin embargo el intento de humanizarlo alimenta más el mito del guerrillero incorruptible en la defensa de sus ideales. Ocurre así al dividir por motivos comerciales las más de 4 horas que dura realmente la película, hace falta ver la segunda parte para saber si logran dar una visión más global.
A mi gusto hay demasido metraje dedicado a los enfrentamientos de la guerrilla con el ejercito Batista, hasta resultar algo monótona en algunos momentos. No obstante, resulta imprescindible la toma de Santa Clara que nos trasladan casi como un documental.
Particularmente me resultó más interesante su paso por Nueva York y los fragmentos de su discurso en la ONU y las réplicas exactas de los representantes de otros paises que nos permite asomarnos a la realidad de las relaciones internacionales a medidados de los 60.
Steven Soderbergh y Benicio del Toro han echo una apuesta valiente y arriesgada tratando de hacer un reflejo de la vida de un hombre venerado por unos y odiado por otros (quizás por eso hay pocas visiones sobre el Che realizadas desde la equidistancia), pero sin duda fascinante tanto para sus contemporáneos como para las generaciones posteriores. La sobriedad nos indica que han tratado de mostrar un imagen imparcial sobre la historia de un “loco” que emprendió con 17 hombres más, la aventura de derrocar una dictadura, y lo logró, como cuenta esta película.
Que fué Ministro y lo abandonó todo para exportar la revolución en Angola y Bolivia y que murió en el intento. Pero esa es la segunda parte y aún no tiene fecha de estreno en España.
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