La red se ha llenado de reflexiones sobre el día de hoy y tras vivir la convocatoria de huelga general por parte de UGT y CCOO y comprobar el papel que cada uno ha jugado durante las últimas semanas guardo la misma sensación que Luis Solana describe en La Huelga General, una gran obra de teatro:
“Todos sabemos que el día 29 tenemos que ser actores de una gigantesca representación teatral y que tenemos que interpretar bien nuestro papel. Unos, de huelguistas, otros de esquiroles, unos pocos de empresarios protestones, algunos pocos de autoridad hasta con porra. Y todos los actores (además) sabiendo que son espectadores nerviosos soñando con que la obra teatral salga bien. Como algún sector no cumpla su papel, sufriremos todos.”
Creo que esta huelga general es un error, que solo beneficiará a la derecha. Supone un desgaste para el Gobierno pero también para los sindicatos que están siendo duramente atacados por la derecha mediática y política como recuerda Fernando Berlín hoy:
“Periodistas que usan y disfrutan de todo tipo de derechos sociales, que son los primeros que planifican y gozan de las vacaciones, o de las bajas por enfermedad, o de la bajas por paternidad, o de las pagas extras y de tantos y tantos otros derechos se deshacen después en insultos y descalificaciones contra quienes los han logrado.”
Sería absurdo no reconocer que el mercado laboral español tiene un problema, se ha demostrado antiguo e ineficaz y no hacer nada no es la solución. Como se señala acertadamente en Materias grises
“Cuando un país de la OCDE va bien, su tasa de paro ronda el 5-6%. Cuando un país de la OCDE normalito se enfrenta a la peor recesión desde los años treinta, el paro se dispara hacia un drámatico 10-12%, y la sociedad entera se lleva las manos a la cabeza, aterrados ante todas esas vidas malgastadas. En España, mientras tanto, a un 10% de paro le llamamos “una era de prosperidad si precedentes” y nuestras recesiones se meten en tasas del 20% sin problemas, sea antes o después del euro.”(…)
(…)”Hay algo obvio sobre nuestro mercado laboral: nuestro experimento de costes de despido altísimos para trabajadores indefinidos y contratos basura para los temporales no lo tiene nadie más.”(…)
Probablemente hace años que debíamos haber abordado una reforma del mercado laboral. Desde luego ésta con sus carencias y timideces es un paso adelante que no busca impacto a corto plazo, sino cambiar la estructura un mercado laboral estático e inflexible que castiga a los más jóvenes. Y lo hace teniendo siempre presente su compromiso con los trabajadores y trabajadoras y las políticas sociales.
(…)La reforma laboral elimina parte de estas protecciones ridículas (no las suficientes). El gobierno, mientras tanto, ha dejado intactas o incluso reforzado en la medida de lo posible (no hay dinero para mucho) las políticas activas de empleo, los subsidios para parados de larga duración y (en la primera legislatura) el estado de bienestar, con la ley de dependencia. Es cierto, no somos Holanda o Dinamarca, pero hemos dado pasos en esa dirección, sin prisa pero sin pausa, en cada gobierno socialista.(…)
En la situación actual cobra sentido la frase que se atribuye a Benedetti “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.”







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