
Desde hace tiempo tengo una lista de novelas que quiero leer relacionadas con China (mi viaje pendiente), El Chino de Henning Mankell formaba parte de ella.
La trama comienza con un asesinato múltiple, en el que una mañana casi toda la población de una aldea sueca, Hesjövallen, aparece brutalmente asesinada con gran una violencia. Los únicos supervivientes son una pareja de mediana edad y una anciana que padece demencia senil. La policía atribuye el suceso a un psicópata.
La protagonista, la jueza Birgitta Roslin, comenzará una investigación en la que descubrirá que detrás del asesinato se esconde una trama complicada con ramificaciones que llegan mucho más allá de las fronteras de Suecia.
La historia nos trasladará al EEUU del siglo XIX y a la construcción del ferrocarril en este país utilizando como mano de obra chinos en régimen de esclavitud. Los sufrimientos de San desde Cantón hasta América y su vuelta a China es sin duda la parte de la novela que más me ha gustado.
De ahí el salto a la China preolímpica y a los cambios vividos desde la revolución cultural de Mao hasta la actualidad, el choque entre la inmersión en el capitalismo y la conservación de los principios del maoismo, el crecimiento demográfico, la emigración de la zona rural a las ciudades y la influencia de China en África son algunas de los asuntos que se plantean en la novela.
La intriga no está exenta de la reflexión que la propia protagonista hace sobre el aburguesamiento de aquellos jóvenes revolucionarios europeos que en los sesenta militaban en partidos revolucionarios radicales.
Después de esta novela me quedo con ganas de leer más obras de Mankell y en especial alguna de su personaje más conocido Kurt Wallender. Además el pasado domingo coincidí con Manolo Chaves en un acto en Gijón y me recomendó que no dejará de leer la despedida de este policía sueco El Hombre Inquieto.











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