La primera vez que oí hablar de esta novela fue por una amiga que trabaja en la sección de libros de unos grandes almacenes. Estaba siendo el bombazo. La historia del periodista sueco que escribe una trilogía de éxito mundial y que fallece antes de verla publicada, aunque morboso, fué definitivo.
Un conocido industrial Henrik Vanger, ha recibido un cuadro con una flor seca, cada 1 de noviembre durante los últimos 40 años. Precisamente el mismo día que su sobrina, Harriet Vanger de 16 años, desapareció. Así que contrata a un periodista, Mikael Blomkvist, con estrictos principios éticos pero acusado de difamación, para que retome la investigación abandonada años atrás.
Harriet fue vista en la isla donde habita la familia por última vez el día que un accidente les dejaba incomunicados. Apenas dos decenas de personas estabán allí. Se trata de resolver un enigma tipo Cluedo ¿habrá sido la Srta Amapola en la cocina con el candelabro? Sabemos que la persona responsable es una de las que estaba en la isla en ese momento ¿pero quién y por qué?.
El punto al libro lo pone un personaje singular, la investigadora privada Lisbeth Salander, una joven que apenas aparenta ser más que una adolescente con compartamientos sociopatas pero una enorme habilidad para obtener información y concentrarse en los más pequeños detalles. Un mujer que se supera y se cuida a si misma. ¿Podríamos identificarnos con ella a pesar de sus reacciones violentas y hostiles?
La novela engancha por la intensidad de la atmosfera y de sus personajes, y con un enigma cuya solución está ahí mismo, al alcance de la mano, hasta que es resuelto. Por mi parte he reservado la segunda parte de la trilogía que sale a la venta el 26 de noviembre “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”.
Por cierto, los hombres que no aman a las mujeres ejercen la violencia contra ellas, y es así en cualquier parte del mundo, hasta el punto que se nos recuerda en el libro que “en Suecia el 46% de las mujeres han sufrido violencia por parte de algún hombre”.
Imagen de Upsala por Giorgio Karamanis
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