
George W. Bush se valió del shock que provocó en la población norteamericana los atentados del 11 de septiembre para realizar en su país un importante recorte de la libertades. El discurso de la pesadilla le otorgó su segundo triunfo electoral ofreciendo protección contra el riesgo y las amenazas, aunque para ello fuese necesario llevar la democracia al límite. Y la población aturdida y temerosa se dejó hacer, al menos,durante un tiempo.
No es la amenaza del terrorismo islamico la que a la vieja Europa le preocupa en este momento. Sino la posibilidad que ante el alza de los precios del petróleo, el incremento de la inflación y la desaceleración económica su Estado del Bienestar esté en peligro.
Para proteger esta isla de derechos individuales y protección social llamada Unión Europea, los estados miembros proponen un recorte, que ironía, de los derechos y las conquistas sociales. El primero ha sido contra “los otros”, aquellos que vinieron a realizar los trabajos que no queríamos hacer: recolectar nuestras frutas y verduras, limpiar nuestras casas,…
Ante la posibilidad de un incremento de desempleo, protegemos los trabajos para que sean para nosotros no es xenofobia, es clasismo. Contratos para los inmigrantes en Francia, medidas penales más duras en Italia y esta semana en Europa, elevar los períodos de retención y la posibilidad de que los menores no acompañados puedan ser devueltos a países que no son los de origen.
Una vez que intentamos desanimar a lo que vienen a buscarse un futuro, quizás mejor, toca a los de aquí, con la propuesta de elevar a 65 las horas de trabajo semanales. Una medida que de ser aprobada se aplicará en algunos países europeos.
Es el miedo, el de los dirigentes de la UE para que la crisis que nos afecta no se los lleve por delante. El de los que buscan exiguos beneficios y quizás el de los ciudadanos europeos que ante el riesgo de perder su status acepten estos recortes. ¿Hasta donde competir con los coste de producción de países como China, India o Brasil, que además se incorporan con el desarrollo a la sociedad del consumo?.
Nuestro puntos fuertes son las alianzas comerciales, la calidad, la innovación, la inversión en investigación, la cualificación o el incremento de la productividad. En estas cuestiones debería Europa centrar sus estrategias conjuntas.
Foto: Fear de swissroll
Tags: Economía, EEUU, Unión Europea


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