
Esta semana ha culminado mi litigio con Teléfonica. El pasado mes de noviembre llamé al teléfono de atención al cliente de MoviStar para dar de baja el contrato que mantenía con la compañía. Curiosamente tras marcar 1s, 2s y 3s varios según una voz en lata me iba indicando cuando llegaba a la opción “dar de baja una línea”, siempre resultaba que “en este momento no es posible realizar la petición solicitada”.
Como a la sexta va la vencida, marqué la opción que me derivó al servicio responsable de facturas y tras indicarle a un chico muy amable que quería dar de baja la línea este me informó por si acaso yo no lo sabía que “estaba en la sección equivocada”. Como mi interés era hablar con un ser humano le señalé que “efectivamente lo que quiero es que no me envíen más facturas”. Al final el chico amable (quizás notando mi creciente cabreo) me derivó a la sección de bajas donde otra chica amable me preguntó porque me quería dar de baja. “Porque sí”, le contesté, un poco mosqueada por este ataque a mi intimidad.
Conseguí que me informara sobre el trámite que debía seguir para darme de baja. Enviar un burofax o carta a Telefónica Móviles Apdo. 151.124 28080 Madrid. El 7 de diciembre por correo certificado envié una carta indicando “les solicito que den de baja el teléfono que le indico”.
Sin embargo, a pesar de estar obligados a cumplir con mis indicaciones recibí una factura de 10,44 € en enero y otra en febrero, tras lo que denuncié a la compañía en el Servicio Municipal de Consumo de Avilés, solicitando mediación por arbitraje al que están adscritas todas las principales compañías de telefonía móvil.
A pesar de esto las facturas siguieron llegando en marzo, abril y mayo. Hasta que cuatro días antes de que tuviera lugar la comparecencia ante la Junta Arbitral se recibe un fax de Telefónica señalando que han procedido a darme de baja el teléfono móvil que les indicaba y devolverme los 52 € que ilegalmente me han cobrado y que por cierto aún no me han ingresado.
Al final Telefónica cumple con lo que le dice la Ley después de que los usuarios/as demos mil vueltas y siempre y cuando no desistamos antes. Pero debemos ejercer nuestro derecho y que Goliat no se meriende a David. Si volviese a empezar exigiría que me pagasen los intereses resultantes de haber dispuesto de mi dinero durante meses. Estoy segura que si fuese al contrario Telefónica me los exigiría, buenos son ellos.
Porque a Telefónica le ha costado lo mismo darme de baja en mayo que haberlo hecho en diciembre y además se ha ahorrado el dinero del servicio de atención al cliente porque en realidad se aprovecha de los Servicio de Consumo Municipales para resolver sus conflictos con los usuarios/as.
De lo que estoy segura es que Zaplana se encontrará como pez en el agua en su nueva ocupación y coincidirá plenamente con la filosofía de la compañía.
Foto: Torre Telefónica en Montjuic de AV4TAr
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