
Nadie duda que el mundo ya no es el mismo tras los atentados del 11-M y la guerra de Irak. O quizás hacia tiempo que el mundo no era el mismo pero no nos dimos cuenta hasta entonces. Lo cierto es que apenas ya hay personas que se atrevan a afirmar que da igual que gobiernen los demócratas o los republicanos en EEUU. Lo escuché durante las elecciones que Bush le levantó a un incauto Al Gore y ya veis como acabó la historia.
Porque ahora sabemos que “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”, observamos y opinamos sobre las primarias de los democrátas americanos (que se están haciendo preocupantemente largas y desgarradas, para alegría de McCain) casi con más interés incluso que en nuestra propia contienda electoral.
A ello ha contribuido de forma especial, las redes sociales, los blogs y podcasts, sobre todo en lo referente a Obama, que dio un vuelco a los pronósticos generando un proyecto que ilusionó al grito de “Yes, we can”.
Y ahora seguimos el desgaste progresivo de Sarkozy, amortizando en apenas unos meses todo el apoyo logrado durante la campaña. Y sabemos que la construcción europea depende de los líderes que gobiernen en los distintos países: el propio Nicolás, Angela Merkel,…uf,…y ahora Berlusconi.
Personalmente de Italia hace tiempo que no entiendo nada. A lo sumo me pregunto como debería ser Veltroni para que los italianos considerasen que “Il Cavaliere” era mejor opción. Quizás la izquierda italiana debería dejar de reinventarse elección tras elección y volver a recuperar identidad para ser alternativa. ¿A donde les ha llevado esa aventura del Partido Democrático?
A través de facebook me he unido al proyecto impulsado por el Partido Laborista que pretende que los más de 100.000 ciudadanos de países de la UE que viven en Londres se impliquen en las próximas elecciones municipales. Participan social y económicamente y queremos que también lo hagan políticamente para que el laborista Ken Livingstone sea re-elegido el próximo 1 de mayo.
El Partido Laborista no pasa por un buen momento de popularidad y esto puede tener repercusión en las elecciones londinense a pesar de la simpatía que despierta Livingstone, que ha realizado en ocho años una profunda transformación de la ciudad, sede olímpica en 2012. La criminalidad se ha reducido un 6% y se ha descongestionado la ciudad, reduciendo a su vez la contaminación y todo ello sin olvidar la integración social. Sabemos que si el candidato conservador Boris Jonhson gana la elecciones no será lo mismo. No lo será para los londinenses, pero ahora también sabemos que tampoco para nosotros.
Foto: Paul Bence
Tags: Internacional, Politica


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