Hipocresías internacionales

Considero una muestra de hipocresía internacional la amenaza de boicot de los Juegos Olímpicos que se van a celebrar este verano en Pekín. Tengo claro que es una de tantas acciones de la política internacional que permitiría a este post convertirse en una sección habitual.

Se lanzó Sarkozy, anunciando la posibilidad de un boicot a los Juegos Olímpicos de Pekín y pidiendo “responsabilidad” a las autoridades chinas en el Tíbet. “Todas las opciones están abiertas”, dijo un temerario Sarkozy.

Sin embargo, los países miembros de la UE, con Angela Merkel a la cabeza y los EEUU han rechazado el boicot. Y Sarkozy tuvo que volver sobre sus palabras, ahora sólo se trata de no asistir la ceremonia inaugural. Los JJOO son un enorme negocio para las empresas y China se ha convertido en la segunda potencia mundial después de que el FMI revisara los criterios económicos a tener en cuenta.

No basta con un supuesto boicot descafeinado a los Juegos Olimpicos de Pekín. Para solicitar el respeto de los derechos humanos, la apertura democrática, el fin de los abusos en el país y las represiones en Tibet deberíamos estar dispuestos a llegar más allá.

Pero el gigante asiático es demasiado importante para renunciar a los intereses económicos que genera. Bien distinta era la actitud de Sarko en su visita a China a finales del año pasado, cuando cerraba acuerdos de negocios por 30 mil millones de dólares. “Nuestros países disfrutan de estrechas relaciones políticas y unos vínculos económicos muy activos”, decía entonces el presidente francés. En aquel momento la violación de los derechos humanos, que denuncia Amnistía Internacional entre otras organizaciones, no era tan importante para Sarkozy.

Foto: Stuck in Customs

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