¿Dónde está el centro?

Durante una época el denominado “centro” político parecía ser el objetivo de los principales partidos. Electores que hacían ganar elecciones u otorgaban mayoría amplias situados a una distancia equidistante entre derecha e izquierda.

Quizás aquel centro nunca existió como tal y se trataba en realidad de ciudadanos y ciudadanas que buscaban seguridad y moderación en la política. Personalmente siempre que alguien se ha definido como “de centro” he tenido la impresión que trataba de dar más credibilidad a unas opiniones generalmente escoradas a la derecha.

Así, el PP se inventó el término ¿centro reformista? y en la última legislatura intentó trasladar una idea: Zapatero era un radical que nos situaba al borde de una situación extrema. Los días siguientes a las pasadas elecciones el partido popular argumentó que el PSOE había obtenido la victoria electoral con los votos radicales.

En realidad en Asturias, a la derecha del PP (Democracia Nacional y falanges diversas,…) se han situado en la pasadas elecciones 1.472 votantes, el 0´2% de las personas que ejercieron derecho su derecho al voto. A la definida como izquierda del PSOE se encuentran 57.812 votos, de los que 50.578 han sido para IU y los 7.234 restantes por otras opciones más próximas a la extrema izquierda.

Estos datos nos indican que tanto en el discurso como en la ideología el partido popular ha logrado atraer en las pasadas elecciones a los votantes de extrema derecha o de derecha más extrema.

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  1. Marc Vidal’s avatar

    hola, yo si creo en el centro político e ideológico pero lo que pasa es que el clientelismo de los partidos españoles proviene de una falta de ideología evidente.

    Actuar cómo hoolingans, potenciar el bipartidismo y desoír los anhelos de la sociedad es producto de una falta de ideología que suele traducirse en el manoseado “viaje al centro”. La politología clásica define la derecha y la izquierda bajo dos factores. El primero los separa ideológicamente a partir del grado de intervención que cada uno destina a la economía y el segundo lo hace en base a la actitud que proponen ante los cambios y el progreso. En España los dos grandes partidos esperan cubrir un tercer espacio. Tanto uno como el otro esperan convencer a un grupo de electores que se definen de centro. Hablan de centro-derecha y de centro-izquierda cómo si hablaran de colocar la toalla. Al parecer, los hipotéticos votantes de centro aguardan las campañas electorales con el propósito de ser engañados sistemáticamente. No es así. El centro como espacio político existe y es fácilmente identificable. Responde a una ideología propia y cuando no hay referente electoral, esa masa no vota.

    El centro asume posiciones intermedias, ni “reacciona”, ni “revoluciona”, sólo aspira a un progreso moderado. El centro no va recogiendo elementos positivos de los extremos, combinándolos sin reparo histórico, sino que es una tercera opción, otro camino distinto a los anteriores que considera equivocados en la esencia purista y equivocados cuando pretenden moverse en el espectro ideológico. El Centro rechaza el autoritarismo moral de la derecha y el igualitarismo colectivista de la izquierda. Es tolerancia, respeto, estabilidad y progreso. Es pacto. Un centrista ve la realidad en escala de grises, no en blanco o negro como hacen la izquierda o la derecha. El Centro político por definición busca potenciar el diálogo, la interacción, la relación constante entre los extremos y sus tensiones. Es la ideología más 2.0 del espectro. Se conforma poco a poco, se alimenta del talento global, se estructura a partir del debate ideológico y de sus enfrentamientos. El centrista no es capaz de galvanizar eternamente una convicción puesto que puede adaptarse, todo se mueve y nada perdura. El pluralismo humano debe ser una conquista que debemos asumir como herramienta fundamental para adaptarnos a las transformaciones futuras.

    Algunos estudios advierten que unos dos millones largos de electores ni se acercan a las urnas porque son de centro. Se sienten huérfanos políticamente porque el centrismo tiene fronteras reconocibles y un territorio identificable. La focodependencia de los políticos actuales los hace previsibles, aburridos y poco creíbles. Están secuestrados por sus gabinetes de branding político que los alejan de las cosas en minúscula. La telegenia hace mucho daño y mantiene a la política en un cúmulo de irrespirables conflictos. Estoy convencido que el Centro puede emanciparnos de esa basura anteponiendo la batalla de las ideas frente a la pelea navajera de las personas.

    otras reflexiones sobre el centro http://www.marcvidal.cat/espanol/2007/06/tenia_que_llove.html

    un abrazo

  2. Ana’s avatar

    Agradezco el comentario y la oportunidad de intercambiar impresiones. Pero, no puedo más que discrepar contigo en una parte importante de tu planteamiento, el de considerar que algunas aptitudes como la capacidad de diálogo, tolerancia, respeto o el aprovechar el talento global son cuestiones que definen al centro político. No, no lo hacen, ni tampoco a la izquierda o a la derecha. Son propias de los individuos y maneras de ejercer la acción política, no más.

    Aceptar el pluralismo debería ser inherente a nuestro desarrollo democrático. Es como confundir los valores de cada ideología con las prácticas de algunas personas que habitan en política o la tecnócracia en los partidos. Existen principios ideológicos en la derecha y en la izquierda, tantos al menos como en el centro que defines.

    Los partidos políticos se mueven porque a sí lo exige la sociedad en la que vive y el que no lo hace corre el riesgo de perder apoyo social. Cuando queda anquilosado suele sufrir importantes derrotas electorales que le obligan a replantearse sus ideas o al menos adaptarlas a una sociedad cambiante, pero eso no significa que renuncie a su esencia.

    Además, partidos que se han definido de centro han tenido éxitos y derrotas, en nuestro país y en el resto de Europa. Los partidos necesitan proyecto y personas moderadas en sus formas que consigan que la ciudadanía les ofrezca su confianza.

    Simplificar izquierda como “igualitarismo colectivista”, a la que suelen recurrir desde las denominadas como tercera vías, conlleva perder matices ideológicos muy importantes que seguro podremos discutir en otro momento.