
Esta semana, Felipe González apuntaba en un articulo publicado en El País, la necesidad de que el Partido Socialista Obrero Español, dejase de dedicar una parte fundamental de su debate a la financiación autonómica en este momento en el que la situación económica mundial vive un momento delicado y se están produciendo cambios que sin duda serán trascendentales en el futuro.
El Congreso que el PSOE celebrará el próximo mes de julio debe zanjar a medio y largo plazo esta discusión entre autonomías, al menos entre las gobernadas por los socialistas. Pero no será fácil, Rajoy ha lanzado durante este fin de semana (quizás porque de ello depende su continuidad) un mensaje de apoyo al modelo de financiación que defienden los valencianos.
Este modelo es defendido también por otras comunidades como Cataluña y Baleares, hablando de contribución en función de los territorios y no de las personas. Aunque los impuestos los pagamos los individuos, el problema de fondo parte de nuestra propia Constitución que da legitimidad al conocido como cupo vasco y el concierto navarro.
Esta comunidades autónomas recaudan los impuestos estatales y tras realizar la balanza de gastos del coste de los servicios trasladan el restante al Estado no sin carga de victimismo por la situación de violencia terrorista.
En esta situación el estado debería diseñar con las comunidades autónomas una carta de servicios básicos de calidad en materia de sanidad, educación,… que deberían existir en todos lo territorios y garantizar su financiación en función de las necesidades y no de los recursos que aporten los ciudadanos y ciudadanas de estas comunidades al conjunto, no se trata de solidaridad, sino de justicia social.
Foto: Conferencia de Presidentes de Lademocracia.es






